Del narcogobierno a la gobernanza criminal
AMLO impulsó una política permisiva frente al crimen organizado, al amparo de su frase de “abrazos, no balazos”, y relajó la necesaria disciplina de la función pública en aras de la continuidad de su proyecto, lo que trajo consigo el incremento de los índices de corrupción y la coalición entre no pocos de sus colaboradores y cercanos y los líderes de las organizaciones criminales.
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