¿Y la renovación?
Cualquier herencia recibida por Sheinbaum queda a partir de ayer para la anécdota. Si tuvo demasiados entenados en la primera línea de la administración, si el juego de las corcholatas empoderó a sus contrincantes, si el partido no acaba (o siquiera inicia) su institucionalización… esas y otras consideraciones pertenecen al pasado. La presidenta es la única responsable de su gobierno.
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